Cómo Crear Abundancia

La abundancia es la experiencia en la que nuestras necesidades se satisfacen con facilidad y nuestros deseos se cumplen de manera espontánea. Experimentamos alegría, salud, felicidad y vitalidad en cada momento de nuestra existencia.

Cuando tenemos un conocimiento preciso de la naturaleza de la realidad y asimismo sabemos que esta realidad es nuestra propia naturaleza, comprendemos entonces que podemos crear cualquier cosa, puesto que toda la creación material tiene el mismo origen. La naturaleza se dirige al mismo lugar para crear un conjunto de nebulosas, una galaxia de estrellas, un bosque tropical, un cuerpo humano o un pensamiento. Toda la creación material, todo lo que podemos ver, tocar, oír, saborear u oler, está formado del mismo material y proviene de la misma fuente. El conocimiento empírico de este hecho nos proporciona la habilidad para satisfacer cualquier deseo que tengamos, para adquirir cualquier objeto material que anhelemos y para experimentar la satisfacción y felicidad en cualquier grado que aspiremos.

¿Qué son entonces los estados de conciencia, los estados de información y energía que dan origen a la experiencia de riqueza en nuestra vida?

Por motivos de conveniencia y para que resulte fácil recordarlos, los anoté en orden, como pasos de la A a la Z para crear abundancia.

En mi experiencia, no es necesario practicar conscientemente las actitudes que describiré para materializar la riqueza. No es necesario esforzarse para practicar conscientemente una actitud o para cultivar un estado de ánimo, ya que esto puede causar tensión y fatiga. Sólo es importante conocer estas actitudes de la A a la Z, tener conocimiento y estar conscientes de estos pasos. Mientras más conscientes estemos de dichos pasos, más se estructurará este conocimiento en nuestra conciencia y en nuestro estado de alerta. De esta manera, es más probable que nuestra actitud y comportamiento cambien de manera espontánea, sin ningún esfuerzo de nuestra parte.

El conocimiento tiene un poder inherente de organización. Es suficiente saber, estar consciente de los principios; entonces, nuestros cuerpos procesarán y metabolizarán el conocimiento y los resultados serán espontáneos. Los resultados no ocurrirán de la noche a la mañana, sino que empezarán a manifestarse gradualmente después de cierto tiempo.

Si consulta esta lista y la lee una vez al día o si la escucha diariamente en una cinta grabada, notará los cambios que sucederán espontáneamente en su vida y la facilidad con que la riqueza y la abundancia llegarán a su vida.

 

Parte 1

De la A a la N

La “A” representa todas las posibilidades, lo absoluto, la autoridad, la afluencia y la abundancia. La verdadera naturaleza de nuestra realidad y la del universo es que es un campo de todas las posibilidades. En nuestra forma más primordial, somos un campo de todas las posibilidades. Desde este nivel es posible crear cualquier cosa. Este campo es nuestra propia naturaleza esencial. Es nuestro yo interno. Este yo también se llama el absoluto y es la máxima autoridad. Es intrínsecamente afluente porque da origen a la diversidad infinita y a la abundancia del universo.

La “B” representa lo bueno y lo mejor. La evolución implica mejorar cada vez más en todo con el tiempo, para finalmente obtener para nosotros lo mejor de todo. Las personas con conciencia de la riqueza se conforman únicamente con lo mejor. Esto también se llama el principio de lo mejor primero. Seleccione siempre todo de primera clase y el universo responderá proporcionándole lo mejor.

La “C” representa la calma o despreocupación y la caridad. Mil millones de dólares en el banco, sin la experiencia de la despreocupación y la caridad, es un estado de pobreza. Por definición, la conciencia de la riqueza es un estado mental. Si se preocupa constantemente por cuánto dinero necesita, entonces es realmente pobre, sin importar la cantidad real de dinero que tenga en su cuenta bancaria. La despreocupación conduce automáticamente a la caridad y a compartir, porque la fuente de la que todo emana es infinita, ilimitada e inagotable.

La “D” representa la ley de la oferta y la demanda. Cualquiera que sea el servicio que ofrecemos tiene demanda. Pregúntese: “¿Cómo puedo servir?” y “¿Cómo puedo ayudar?” Las respuestas se encuentran en su interior. Cuando encuentre dichas respuestas, también notará y sabrá que hay demanda de su servicio.

La “D” representa también el dharma. Cada uno de nosotros tiene un dharma, un propósito en la vida. Cuando estamos en dharma, disfrutamos y amamos nuestro trabajo.

La “E” representa la exultación por el éxito de los demás, especialmente de sus competidores y de aquellas personas que se consideran sus enemigos. Sus competidores y enemigos se convertirán en sus ayudantes cuando se regocije por su éxito.

La “E” también representa el principio de que la esperanza determina el resultado. Por lo tanto, siempre espere lo mejor y descubrirá que el resultado se encuentra espontáneamente en la esperanza.

La “F” representa el hecho de que en cada fracaso reside la semilla del éxito. En la manifestación de lo material desde lo no material, de lo visible desde lo invisible, toma parte un mecanismo fundamental. Éste es el principio de retroalimentación. Nuestros fracasos son peldaños en el mecanismo de la creación que nos acercan más a nuestras metas. En realidad no existe el fracaso. Lo que llamamos fracaso es únicamente un mecanismo por medio del cual podemos aprender a hacer bien las cosas.

La “G” representa la gratitud, la generosidad, a Dios glorificador, el espacio y el objetivo. La gratitud y la generosidad son atributos naturales de una conciencia afluente. Puesto que lo único que debemos buscar es lo mejor, el principio de lo mejor primero, ¿por qué no adoptar a Dios como modelo? Después de todo, nadie es más afluente que Dios, ya que Dios es el campo de todas las posibilidades. Hay un mecanismo preciso por medio del cual todos los deseos pueden manifestarse. Este mecanismo consta de cuatro pasos:

Paso uno: se desliza en el espacio que hay entre los pensamientos. El espacio es la ventana, el corredor, el vórtice de con versión a través del cual la psique personal se comunica con la psique cósmica.

Paso dos: tiene una intención clara de un objetivo claro en el espacio.

Paso tres: abandona su vínculo con el resultado, porque perseguir el resultado o vincularse a éste representa salir del espacio.

Paso cuatro: permite que el universo se encargue de los detalles. Es importante tener un objetivo claro en la conciencia, pero también es importante abandonar su vínculo con el objetivo. El objetivo está en el espacio y el espacio es la posibilidad de organizar y distribuir los detalles requeridos para afectar cualquier resultado.

Tal vez recuerde el instante cuando trataba de acordarse de un nombre y se esforzó mucho sin éxito. Finalmente, se apartó de su vínculo con el resultado y entonces, un poco después, el nombre pasó por la pantalla de su conciencia. Éste es el mecanismo para el cumplimiento de cualquier deseo. Mientras se esforzaba por recordar el nombre, la mente estaba muy activa y turbulenta. Sin embargo, finalmente, debido a la fatiga y a la frustración, no insistió y la mente se tranquilizó, y más tranquila, quizá tan tranquila que casi quedó inmóvil, usted se deslizó hacia el espacio donde liberó su deseo y pronto le fue entregado. Éste es el verdadero significado de “pide y recibirás” o “llama y te abrirán la puerta”. Una de las formas más fáciles y sin esfuerzo para deslizarse en el espacio es por medio del proceso de la meditación. Hay muchas formas de meditación y de oración que pueden ayudarnos a manifestar deseos desde el nivel del espacio.

La “H” representa hacerse feliz, humanismo y el hecho de que estamos aquí para hacer felices a todos los seres humanos con los que tengamos contacto. La vida evoluciona naturalmente hacia la felicidad. Constantemente debemos preguntarnos si lo que estamos haciendo hará felices a las personas que nos rodean y también a nosotros, puesto que la felicidad es el objetivo máximo. Es el objetivo de todos los demás objetivos. Cuando buscamos dinero o una buena relación o un buen trabajo, lo que buscamos en realidad es la felicidad. El error que cometemos es no buscar primero la felicidad. Si la buscáramos, todo lo demás la seguiría.

La “I” representa el poder de la intención firme. Es tomar una decisión inalterable de la cual es imposible retractarse. Es perseverancia de propósito. Es un propósito bien definido, que no debe debilitar ningún otro deseo o interés en conflicto. Para adquirir riqueza o cualquier cosa en el universo físico, debe proponérselo, tomar la decisión de buscarla. La decisión es irrevocable y con propósito fijo, no anulada por nada. El universo se encarga de los detalles, organiza y administra las oportunidades. Simplemente, tiene que estar alerta ante dichas oportunidades.

La “J” representa el hecho de que no es necesario juzgar. Cuando abandonamos nuestra necesidad de clasificar constantemente las cosas como buenas o malas, correctas o erróneas, experimentamos un silencio mayor en nuestra conciencia. Nuestro diálogo interno empieza a acallarse cuando liberamos la carga del juicio y entonces resulta más fácil aproximarse al espacio. Por lo tanto, es importante alejarse de las definiciones, etiquetas, descripciones, interpretaciones, evaluaciones, análisis y juicio, puesto que todo esto crea la turbulencia de nuestro diálogo interno.

La “K” representa el calidoscopio en el campo de todas las posibilidades. El poder organizador es inherente al conocimiento. El conocimiento de cualquier clase se meta-boliza espontáneamente y produce un cambio en la conciencia, desde donde es posible crear nuevas realidades. Por ejemplo, familiarizarse con el conocimiento en este libro creará espontáneamente las condiciones para la riqueza y la abundancia.

La “L” representa el lujo y el logro del amor. Ámese a sí mismo. Ame a sus clientes. Ame a su familia. Ame a todos. Ame al mundo. No hay poder más fuerte que el amor. Adopte también el lujo como un estilo de vida. El lujo es nuestro estado natural. Adoptar el lujo como un estilo de vida fija el preámbulo, las condiciones previas para que fluya la riqueza.

La “M” representa la meta de ganar dinero para otros y ayudar a otras personas para que ganen dinero. Ayudar a otros a ganar dinero y ayudar a que satisfagan sus deseos es una manera segura de garantizar que ganará dinero para sí mismo y también de que realizará con mayor facilidad sus sueños.

La “M” representa también la motivación. La mejor manera de motivar a otras personas para que lo ayuden a alcanzar sus objetivos es ayudarlas a alcanzar los suyos.

La “N” significa decir no a la negatividad. Mi amigo Wayne Dyer, el famoso autor, me enseñó una técnica simple para esto. Siempre que tiene un pensamiento negativo, en silencio dice para sí: “El siguiente” y continúa. Decir no a la negatividad significa también no estar cerca de personas negativas. Las personas negativas disminuyen su energía. Rodéese de amor, de nutrimento y no permita la creación de negatividad en su ambiente.

 

En el siguiente artículo publicare la otra parte de este interesante método del Dr. Chopra.

 

Fuente: Deepak Chopra – ‘Como Crear Abundancia’

La planificación a largo plazo no se ocupa de las decisiones futuras sino del futuro con las decisiones actuales